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La Coctelera

Un santuario para mis ídolos

"Cualquier destino por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es"

3 Junio 2009

Chamanes, una conexión con el paraíso perdido

Artículo extraído del blog José Luis Cardero

Los chamanes: una mística recobrada. Entre este Mundo y el Otro.

Los chamanes, entre sus diversas funciones, desempeñan una muy especial: conducir las almas de los muertos...

             

Ellos son,probablemente, de los pocos guardianes que todavía quedan en nuestro mundo, relacionados con un conocimiento ancestral, llegado hasta nosotros desde las edades más remotas.

             

Mircea Eliade, en sus importantes trabajos llevados a cabo sobre ellos -de una manera muy particular en El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis- pone de relieve el papel de estos especialistas como expertos en la comunicación realizada entre los diversos planos que componen la realidad cultural de algunos pueblos, peyorativamente considerados como primitivos y radicalmente apartados de lo que hoy es el conjunto de nuestro mundo globalizado y masivamente tecnificado.

             

Así, Eliade nos dice que el chamán trata de reconstruir, mediante sus técnicas y sus conocimientos especializados, la situación que -según las tradiciones presentes en todas las culturas- poseía la humanidad en un tiempo mítico y ya irremediablemente perdido: aquél en el que los seres humanos estaban libres de la muerte y podían presentarse cara a cara ante los dioses y tratarlos con una familiaridad plena. La comunicación entre éste mundo nuestro y el mundo de los espíritus estaba asegurada entonces para todos los humanos y no restringida -como en el presente- a unos pocos elegidos. Además, en ese tiempo mítico, los hombres dominaban la lengua de los dioses, que es la misma que en otras tradiciones se conoce como lengua de los pájaros o lengua de los animales. Por otra parte, la armonía entre animales y humanos venía a ser total y completa, de manera que el conocimiento que los animales poseían y que representaba el saber encerrado en la propia naturaleza, era ampliamente compartido y disfrutado por nuestra especie. 

Aquella situación se rompió con ese acontecimiento -universalmente recogido en casi todas las tradiciones y culturas- que se conoce como La Caída. El ser humano, a consecuencia de ello, fue expulsado del Paraíso, entregado a la muerte, al sufrimiento y al dolor del mundo. También a causa de esa catástrofe el hombre perdió su capacidad para conectar con los dioses y para entenderse con los demás integrantes de la Naturaleza mediante aquella lengua edénica, perdida ya para siempre, aunque conservada de manera fragmentaria e imperfecta por algunos especialistas como los chamanes.  En las edades de ese Tiempo primordial que los chamanes tratan de reconstruir con sus prácticas, in illo témpore, cuando el Paraíso todavía estaba al alcance de nuestras manos, existían también una Montaña Sagrada, un Arbol, una Columna, es decir, unos Centros del Mundo, a través de los cuales estaba garantizada la unión entre el Cielo y la Tierra. Bastaba con escalar o trepar por ellos para alcanzar el Reino de los Dioses y hablar así con la Divinidad, poniéndose frente a ese poder de lo Numinoso cuya presencia y cuyo recuerdo ha fascinado tanto a los humanos que se ha conservado en innumerables leyendas, tradiciones y textos sagrados de todos los tiempos. 

          

Los efectos de esa presencia del Hombre ante la Divinidad, es uno de los recuerdos primordiales más profundamente anclados en lo inconsciente colectivo de nuestra especie. Sin embargo, con la Caída, desapareció para siempre la conexión mantenida entre nuestro mundo y el mundo de los dioses. La montaña sagrada fue allanada por un terrible cataclismo, el Arbol del Mundo fue derribado por un acontecimiento cósmico y los vínculos tendidos hasta entonces entre ambos planos de la realidad, desaparecieron para siempre, mientras la Muerte se instalaba  en el reino de los humanos. Después de eso, únicamente algunos privilegiados continuaron conservando el conocimiento necesario -transmitido de generación en generación y sólo entre iniciados- para realizar con éxito ese viaje fantástico, dirigido hacia el mundo de los dioses y de los espíritus.

  

El Chamán, con sus técnicas y conocimientos, continúa realizando  todavía hoy ese desplazamiento cósmico. Probablemente lleva efectuándolo desde hace miles de años y conservando celosamente ese legado que constituye una parte fundamental del Saber humano. Para ello ha de ser capaz de alcanzar un estado alterado de conciencia que le permita conseguir el dominio, mediante el éxtasis, de la técnica del viaje al Más Allá, del desplazamiento hacia ese territorio incógnito acerca del cual nos hablan tantas historias antiguas y modernas, en el que no sólo residen los dioses, sino también los espíritus desencarnados, así como muchas otras entidades que pueblan, con sus recuerdos y testimonios,  nuestras leyendas y tradiciones más comunes.


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Bienvenidos a mi blog, mi nombre es Valeria y mi deseo de crear este pequeño espacio entre los millares y millares que pululan hoy día por la red, es difundir ideas, pensamientos, conocimientos y dar un toque de atención a los malos hábitos que nos están llevando a no vivir más que como autómatas en una sociedad cada vez más despótica y materialista. Quiero que este espacio sea un respiro de aire fresco-para mí y para quien disfrute visitándolo- que nos retrotraiga a un mundo más natural, más arraigado con la naturaleza y también con un pensamiento profundo, que nos movilice a salir del letargo y a luchar por nuestros sueños más altos hacia un crecimiento más espiritual, más natural, más humano, por una NUEVA CONCIENCIA. Invito a todos a participar en ella.

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