Parque Nacional Monfragüe (Cáceres)
El Parque Nacional de Monfragüe está situado en la provincia de Cáceres, y representa uno de los enclaves más extensos y representativos de bosque y matorral mediterráneo. Fue el primer espacio natural protegido en Extremadura. Este área natural puede considerarse como un valle surcado por los ríos Tajo y Tietar, de unos 30 Km. de longitud por unos 7 Km. de anchura.
Las sierras que delimitan este valle -que apenas alcanzan los 800 m. de altitud-, acogen a una importante variedad de biotopos: encinares, bosque y matorral mediterráneo, roquedos, embalses y arroyos, permitiendo la existencia de una rica y variada vida vegetal y animal.
Gigantesco almez u ojaranzo, declarado árbol singular por la Junta de Extremadura
La importancia faunística de Monfragüe se debe en gran medida a la extraordinaria combinación de laderas con densa vegetación. roquedos y extensas zonas abiertas, facilitando a la fauna una alta disponibilidad de lugares de refugio y nidificación, así como de alimento. Los alcornocales y encinares acogen a la colonia de buitre negro más numerosa y densa del mundo, con más de 250 parejas, siendo fácil de observar individuos en cualquier visita. El aguila imperial ibérica, especie catalogada en peligro de extinción, cuenta con 11 parejas reproductoras en el Parque y su área de influencia, siendo un de sus mayores valores de conservación. El visitante quedará sorprendido por los cantiles fluviales, roquedos donde nidifican numerosas especies como cigüeña negra, buitre leonado, alimoche, águila real, halcón peregrino, búho real y chova pelirroja. Otras especies interesantes que pueden ser observadas son: águila culebrera, águila real, águila calzada, azor, gavilán, milano real y elanio azul. En los embalses, especialmente en invierno, es fácil ver cormoranes, garzas reales, ánades reales y gaviotas reidoras. La escasez de conejos ha provocado el declive de las poblaciones de lince ibérico en el Parque, pero puede encontrar aquí uno de los últimos reductos y un hábitat muy favorable para su supervivencia. El gato montés, la gineta o el meloncillo, son frecuentes. Las manchas de monte sirven de refugio a una gran población de ciervos y jabalíes, que pueden ser incluso observados a plena luz del día al no estar sometidos a la habitual presión cinegética.
Las laderas de umbría muestran una abigarrada vegetación arbustiva de madroños, durillos, labiérnagos y brezos, que se entremezclan con encinas, alcornoques y quejigos, siendo prácticamente impenetrables. Las laderas de solanas, con menor humedad y una mayor exposición a la insolación, muestran una vegetación menos densa, dominando los acebuches, lentiscos, jaras, retamas y escobas
En la extensa red de afluentes de los grandes ríos (Barbaón, Barbaoncillo, Calzones, Malvecino), y allí donde el efecto de los cambios de nivel del embalse no afecta al desarrollo de la vegetación de las orillas, surge una frondosa orla de fresnos y sauces, siendo frecuentes las alisedas en las cabeceras, formando auténticos bosques galería.






