Categoría: Cultura Indígena
31 Octubre 2009

Recuerdos olvidados de un Anciano Indio
"Déjame decirte cómo perdimos la tierra. No era nuestra tierra, como si nos perteneciera. Era la tierra donde cazábamos o donde nuestros ancestros estaban sepultados. Era la tierra que el Creador nos había dado. Era la tierra donde sucedían nuestras historias sagradas. Había lugares sagrados en ella. Nuestras ceremonias se realizaban aquí. Conocíamos a los animales. Ellos nos conocían a nosotros. Presenciamos el paso de las estaciones en esta tierra. Estaba viva, como nuestros abuelos. Éramos parte de ella. La tierra era parte de nosotros. Nosotros ni siquiera sabíamos lo que era ser propietarios de la tierra. Es como decir que eres propietario de tu abuela. Para nosotros, la tierra estaba viva. Mover una piedra significaba cambiarla. Matar a un animal era quitarle algo a ella. Tenía que haber respeto.
Nosotros no vimos respeto en esa gente. Ellos cortaban los árboles y dejaban a los animales en el lugar donde les disparaban. Hacían ruidos fuertes. Parecían salvajes. Su paso era pesado y hacían mucho ruido. Y luego esa gente nueva comenzó a pedirnos la tierra. Querían darnos dinero por la tierra. Nuestra gente no aceptó eso.

Entonces esa gente dijo que ya no pertenecíamos aquí. Que había un jefe en Washington, una ciudad muy lejana, y que la tierra era de él, y que él había dicho que esa gente podía vivir aquí y nosotros no.
Pensamos que estaban desquiciados. Esas personas cabalgaban por la tierra y colocaban una bandera, y luego decían que todo, desde donde habían empezado hasta donde ponían la bandera, les pertenecía. Eso es como si alguien disparara una flecha al cielo y dijera que todo el cielo hasta donde llegara la flecha le pertenecía. Nosotros pensamos que esa gente estaba loca. Ellos hablaban de propiedad. Nosotros hablábamos de la tierra.
Tu gente vino de Europa porque querían tener propiedades. Ellos habían trabajado para otras personas que les habían quitado sus propiedades y las cosas que cultivaban. Nunca habían tenido nada porque no tenían propiedades. Eso era lo que más deseaban tener.
Todos ellos pensaban que quien tuviera un pedazo de papel diciendo que era dueño de la tierra podría controlar todo lo que sucediera en ella. La gente vino aquí para conseguir propiedades. Nosotros no sabíamos esto. Ni siquiera sabíamos lo que significaba. Nosotros simplemente le pertenecíamos a la tierra. Ellos querían adueñarse de ella.
Su religión no vino de la tierra. Podían llevarla a todos lados con ustedes. Su religión estaba en una copa y un pedazo de pan que podían llevarse en una caja. Sus sacerdotes podían hacer sagrado cualquier lugar. Y no podían entender que lo que era sagrado para nosotros era el lugar donde estábamos, porque ahí era donde sucedían las cosas sagradas y donde los espíritus nos hablaban.
Tu gente no sabía nada acerca de lo sagrado de la tierra. Ustedes estaban matando a todos los animales. El búfalo había desaparecido. Las aves habían desaparecido. Ustedes no nos permitían cazar. Nos daban mantas y whisky que enloquecía a nuestra gente. Nos pusieron en pequeños corrales de tierra que eran como pequeñas islas en su gran mar.
Lo peor es que ustedes nunca nos escucharon. Ustedes vinieron a nuestra tierra y nos la quitaron, y ni siquiera nos escucharon cuando les tratamos de explicar. Hicieron promesas y rompieron cada una de ellas. Nos mataron sin quitarnos la vida. Nos mataron al convertir nuestra tierra en pedazos de papel y sacos de harina y mantas, diciéndonos que eso era suficiente. Ustedes nos quitaron los lugares donde los espíritus nos hablaban y nos dieron sacos de harina.
Para nosotros la tierra estaba viva. Ella nos hablaba. Nosotros la llamábamos nuestra madre. Si ella estaba enojada con nosotros, no nos daba alimentos. Si nosotros no compartíamos con los demás, ella nos enviaba inviernos duros o plagas de insectos. Teníamos que hacer cosas buenas por ella y vivir de la manera que ella consideraba apropiada. Ella era la madre de todo lo que habitaba en ella, así que todos eran nuestros hermanos. Los osos, los árboles, las plantas, el búfalo. Todos eran nuestros hermanos y hermanas. Si no los tratábamos bien, nuestra madre se enojaba. Si los tratábamos con respeto y honor, ella se sentía orgullosa.
Para tu gente la tierra no estaba viva. Era algo así como un escenario donde podían construir cosas y hacer que sucedieran cosas. Veían al lodo y los árboles y el agua como cosas importantes, pero no como hermanos y hermanas. Esas cosas existían sólo para ayudar a los humanos a vivir.
Ustedes tomaron la tierra y la convirtieron en propiedades. Ahora nuestra madre está en silencio. Pero nosotros aún intentamos escuchar su voz".
Kent Nerbum - "Ni Lobo ni Perro. Por Senderos Olvidados con un Anciano Indio"

"No hay camino hacia la libertad.......La libertad es el camino."
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3 Junio 2009
Artículo extraído del blog José Luis Cardero
Los chamanes: una mística recobrada. Entre este Mundo y el Otro.
Los chamanes, entre sus diversas funciones, desempeñan una muy especial: conducir las almas de los muertos...
Ellos son,probablemente, de los pocos guardianes que todavía quedan en nuestro mundo, relacionados con un conocimiento ancestral, llegado hasta nosotros desde las edades más remotas.
Mircea Eliade, en sus importantes trabajos llevados a cabo sobre ellos -de una manera muy particular en El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis- pone de relieve el papel de estos especialistas como expertos en la comunicación realizada entre los diversos planos que componen la realidad cultural de algunos pueblos, peyorativamente considerados como primitivos y radicalmente apartados de lo que hoy es el conjunto de nuestro mundo globalizado y masivamente tecnificado.

Así, Eliade nos dice que el chamán trata de reconstruir, mediante sus técnicas y sus conocimientos especializados, la situación que -según las tradiciones presentes en todas las culturas- poseía la humanidad en un tiempo mítico y ya irremediablemente perdido: aquél en el que los seres humanos estaban libres de la muerte y podían presentarse cara a cara ante los dioses y tratarlos con una familiaridad plena. La comunicación entre éste mundo nuestro y el mundo de los espíritus estaba asegurada entonces para todos los humanos y no restringida -como en el presente- a unos pocos elegidos. Además, en ese tiempo mítico, los hombres dominaban la lengua de los dioses, que es la misma que en otras tradiciones se conoce como lengua de los pájaros o lengua de los animales. Por otra parte, la armonía entre animales y humanos venía a ser total y completa, de manera que el conocimiento que los animales poseían y que representaba el saber encerrado en la propia naturaleza, era ampliamente compartido y disfrutado por nuestra especie.
Aquella situación se rompió con ese acontecimiento -universalmente recogido en casi todas las tradiciones y culturas- que se conoce como La Caída. El ser humano, a consecuencia de ello, fue expulsado del Paraíso, entregado a la muerte, al sufrimiento y al dolor del mundo. También a causa de esa catástrofe el hombre perdió su capacidad para conectar con los dioses y para entenderse con los demás integrantes de la Naturaleza mediante aquella lengua edénica, perdida ya para siempre, aunque conservada de manera fragmentaria e imperfecta por algunos especialistas como los chamanes. En las edades de ese Tiempo primordial que los chamanes tratan de reconstruir con sus prácticas, in illo témpore, cuando el Paraíso todavía estaba al alcance de nuestras manos, existían también una Montaña Sagrada, un Arbol, una Columna, es decir, unos Centros del Mundo, a través de los cuales estaba garantizada la unión entre el Cielo y la Tierra. Bastaba con escalar o trepar por ellos para alcanzar el Reino de los Dioses y hablar así con la Divinidad, poniéndose frente a ese poder de lo Numinoso cuya presencia y cuyo recuerdo ha fascinado tanto a los humanos que se ha conservado en innumerables leyendas, tradiciones y textos sagrados de todos los tiempos.

Los efectos de esa presencia del Hombre ante la Divinidad, es uno de los recuerdos primordiales más profundamente anclados en lo inconsciente colectivo de nuestra especie. Sin embargo, con la Caída, desapareció para siempre la conexión mantenida entre nuestro mundo y el mundo de los dioses. La montaña sagrada fue allanada por un terrible cataclismo, el Arbol del Mundo fue derribado por un acontecimiento cósmico y los vínculos tendidos hasta entonces entre ambos planos de la realidad, desaparecieron para siempre, mientras la Muerte se instalaba en el reino de los humanos. Después de eso, únicamente algunos privilegiados continuaron conservando el conocimiento necesario -transmitido de generación en generación y sólo entre iniciados- para realizar con éxito ese viaje fantástico, dirigido hacia el mundo de los dioses y de los espíritus.
El Chamán, con sus técnicas y conocimientos, continúa realizando todavía hoy ese desplazamiento cósmico. Probablemente lleva efectuándolo desde hace miles de años y conservando celosamente ese legado que constituye una parte fundamental del Saber humano. Para ello ha de ser capaz de alcanzar un estado alterado de conciencia que le permita conseguir el dominio, mediante el éxtasis, de la técnica del viaje al Más Allá, del desplazamiento hacia ese territorio incógnito acerca del cual nos hablan tantas historias antiguas y modernas, en el que no sólo residen los dioses, sino también los espíritus desencarnados, así como muchas otras entidades que pueblan, con sus recuerdos y testimonios, nuestras leyendas y tradiciones más comunes.
Más sobre chamanes
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13 Abril 2009
Permitir energía directamente les permitió a los chamanes del linaje de don Juan ver a los seres humanos como conglomerados de campos de energía que tienen la apariencia de esferas luminosas. Notaron que cada una de esas esferas luminosas está conectada individualmente a una masa energética de proporciones inconcebibles que existe en el universo; una masa a la que llamaron el oscuro mar de la conciencia. Observaron que cada esfera individual está unido al mar oscuro de la conciencia en un punto que es aún más brillante que la misma esfera luminosa. Estos chamanes llamaron a ese punto de unión el punto de encaje, porque observaron que es un ese lugar donde ocurre la percepción. El flujo de la energía en general se convierte, en ese punto en datos sensoriales y esos datos son entonces interpretados como el mundo que nos rodea.
"Esto es la brujería la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia".
Don Juan llama el intento a la fuerza inconmesurable del Universo. Todo cuanto existe en el Universo está unido a esa fuerza por un vínculo de conexión.
El Universo es una infinita aglomeración de campos de energía, los seres humanos están compuestos por esos mismos campos de energía filiforme. Los chamanes lo ven como "bolas luminosas". Sólo hay un pequeño punto de intensa brillantez dentro de esa energía en el humano. La percepción ocurre cuando los campos de energía extienden su luz hasta resplandecer fuera de la bola luminosa.
Don Juan dijo que hacía miles de años, por medio de su capacidad de ver, los brujos descubrieron que la Tierra es un ser vivo y consciente cuya conciencia puede afectar la conciencia de los seres humanos.
Don Juan me habia explicado varias veces que el Universo está formado por campos de energía que desafían las descripciones o el escrutinio, y que por ello los brujos las llaman las emanaciones del Aguila. Las emanaciones de luz exudan conciencia de ser. La percepción extraordinaria, el ver ocurre cuando se enciende un grupo no conocido de campos de energía. Solamente después de ver esos filamentos de luz con vida, creí yo comprender las explicaciones de don Juan acerca de la percepción. Comprendí que ese brillo no es otra cosa que la fuerza del intento y el punto de encaje se debía llamar el punto del intento.
Los brujos creyeron haber descubierto que el alineamiento usa la fuente misma de la conciencia de ser. No obstante, al examinar todo eso con más cuidado, se les hizo evidente que lo que ellos llamaban el alineamiento de las emanaciones del Aguila no eran suficientes para explicar lo que estaban viendo. Veían que sólo una porción muy pequeña del número total de filamentos luminosos dentro del capullo estaba encendida. El resto no lo estaba. Descubrieron que los filamentos no necesitaban estar alineados porque los que estaban dentro del capullo eran los mismo que los que estaban fuera. Lo que necesitaban era estar encendidos. Lo que las iluminaba debía ser, en definitiva una fuerza independiente. Lo llamaron voluntad, la fuerza encendedora.
Al volverse su ver todavía más sofisticado y eficaz, los brujos se dieron cuenta de que lo que llamaban voluntad no es solamente la fuerza que es responsable de nuestra conciencia de ser, sino también de todo cuanto existe en el Universo. Vieron que es una fuerza que posee conciencia total y que surge de los propios campos de energía que componen el Universo. Decidieron entonces que era preferible llamarla intento, en vez de voluntad. Pero a la larga el nombre probó ser inadecuado, porque no hace destacar la inconcebible importancia de esa fuerza ni su activa conexión con todo lo existente.
Don Juan me había asegurado que nuestra gran falla colectiva es el vivir nuestras vidas sin tomar en cuenta para nada esa conexión. Don Juan me había también expresado su creencia de que uno de los conceptos del cristianismo, el de haber sido expulsados del paraíso le sonaba a él como la alegoría de la pérdida de nuestro conocimiento del intento. La brujería era entonces un retroceso al comienzo, un retorno al paraíso.
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5 Abril 2009
El chaman es el hombre o mujer que viaja en un estado alterado de conciencia inducida habitualmente por el toque rítmico de lo tambores o en algunos casos por el uso de drogas psicoactivas. El chamán viaja a la "realidad no ordinaria" Puede que el chamán viaje para diagnosticar o tratar alguna enfermedad, por motivos adivinatorios o proféticos, para la adquisición de podera través de su interacción con los espíritus, "los animales de poder", los "guardianos" u otras entidades espirituales.
El chamanismo es un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos, basado en la premisa de que no tenemos necesidad de limitarnos a operar en una realidad, una dimensión, cuando necesitamos ayuda. Existe otra realidad que nos puede prestar ayuda en la vida, una realidad llena de belleza y armonía.
El chamanismo alienta a sus practicantes a descubrir el animismo: la antigua creencia ancestral de que todas las cosas creadas tienen un espíritu o una fuerza vital inteligente y comunicativa. Los chamanes afirman que debemos hablar con las plantas y los árboles así como con los animales y las rocas, porque nuestras vidas y nuestros espíritus están vinculados a los suyos. Los curanderos aprenden sobre las hierbas paseando por el bosque y hablando con las plantas. Las propias plantas les revelan a los curanderos los fines para los que pueden ser utilizadas. TODO TIENE VIDA. EL UNIVERSO ES SAGRADO.Todas las partes del mundo están interconectados a todos los niveles de la realidad, de modo que cualquier cosa que le ocurra a un individuo afecta a todos los demás a todos los niveles, desde el físico al espiritual.
Incluso aunque la civilización moderna parezca haber superado la dependencia de los animales y la naturaleza sea maltratada año tras año, todavía no hemos podido aislarnos completamente de la Tierra y de los reinos de la vida animal. Su tranquila autoconfianza y su hábito initerrumpido de vivir de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, en armonía y equilibrio con su entorno, surge como modelo para los seres humanos, nos proporciona un paradigma, un recordatorio de las leyes naturales.
Nuestros antepasados buscaban en los animales espíritus maestros compañeros y guías para los misterios de la vida. Las historias antiguas de seres humanos y animales que compartían sabiduría y conocimiento antes de la ruptura atestiguan el valor de disponer de animales como compañeros y maestros. Los chamanes dicen que todas las personas tenemos un animal de poder, un espíritu de la guarda, pues de lo contrario no hubiésemos pasado de la infancia. Un animal de poder suele ser uno de los principales espíritus auxiliares del chamán, es el enlace más importante con la realidad no ordinaria, será el guia hacia el otro mundo.
"Nuestros antepasados predijeron que el estilo de vida europeo crearía un desequilibrio espiritual en el mundo y que la tierra envejecería como resultado de ese equilibrio"
El chamanismo se preocupa por el bienestar del planeta y de las especies que lo habitan, ya sea animales, vegetales, minerales o humanos. Las prácticas que adaptan lso rituales chamánicos ancestrales y preservan el conocimientos sagrado de las tribus indígenas que han vivido en armonía con la naturaleza durante miles de años pueden ser de gran utilidad para mejorar la condición de la Tierra en el futuro
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5 Abril 2009

El mundo blanco pone todo el poder arriba. Cuando alguien llega a la cumbre, tiene el poder de quitarte tu libertad. En sus iglesias hay alguien a la cabeza. En sus escuelas también. En su gobierno. En sus negocios. Siempre hay alguien en la cumbre, y esa persona tiene el derecho de decir si eres bueno o malo. Les perteneces. Con razón los americanos siempre se preocupan por su libertad. ¡Tienen tan poca! Si no la protegen, alguien se las quitará.
Cuando ustedes llegaron entre nosotros, no podían entender nuestras maneras. Querían encontrar a la persona de arriba. Querían encontrar las cercas que nos limitaban. Su mundo estaba hecho de jaulas y pensaban que el nuestro también lo estaba.
Todo parecía una jaula. Sus ropas los entallaban como jaulas. Sus casas parecían jaulas. Colocaban cercas en sus patios y parecían jaulas. Todo era una jaula. Ustedes convirtieron la tierra en una jaula. Pequeños cuadros. Y luego formaron un gobierno para proteger esas jaulas. Y el gobierno era sólo jaulas. La única libertad que tenían era dentro de su propia jaula. ¡Y luego se preguntaban por qué no eran felices y por qué no se sentían libres!
Nosotros nunca pensamos así. Todos éramos libres. No hacíamos jaulas de las leyes ni de la tierra. Nosotros creíamos en el honor. Para nosotros, el hombre blanco parecía un ciego caminando: sabía que estaba en el camino equivocado cuando se tropezaba con la orilla de una de sus jaulas. Nuestra guía estaba adentro, y no afuera. Era el honor. Era más importante para nosotros saber lo que estaba bien, que saber lo que estaba mal.
Observábamos a los animales y veíamos lo que era apropiado. Veíamos cómo cada animal tenía sabiduría, y tratábamos de aprender esa sabiduría. Observábamos cómo se llevaban entre ellos y cómo criaban a sus pequeños. No buscábamos lo que estaba mal. En lugar de eso, siempre nos esforzábamos por hacer lo que estaba bien. Y esa búsqueda era lo que nos mantenía en el buen camino, no las reglas ni las cercas. Queríamos honor para nosotros mismos y para nuestras familias.
La libertad sólo es importante cuando otros están tratando de encadenarte. Nosotros no teníamos cadenas, así que no necesitábamos libertad. Siempre habíamos tenido nuestra libertad, así que ustedes no tenían nada de valor para darnos. Lo único que podían hacer era quitárnosla y luego regresárnosla en forma de jaulas.
Ustedes nos quitaron nuestro honor y nos dieron su libertad. E incluso ustedes mismos saben que eso no es libertad en absoluto. Es simplemente la libertad de vivir dentro de sus propias jaulas cerradas.
Artículo extraído del Blog ALMA NATIVA. Os recomiendo visitarlo y leerlo en profundidad. Tenemos mucho que aprender de los nativos aborígenes
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5 Abril 2009
"Vivimos más años que nuestros antepasados primitivos, disfrutamos de más confort, estamos casi exentos del dolor, de muchas enfermedades, del hambre, de la sed y de la fatiga. Pero nos reímos mucho menos que los pueblos primitivos. Nos aburrimos infinitamente más y carecemos de la espontaneidad, del optimismo permanente y de la fe en sí mismo que tiene el hombre de la Naturaleza. La imprensión que han sacado todos los viajeros y etnólogos que entraron en contacto por primera vez con tribus de cultura antigua es la de permanente felicidad, alterada únicamente por los imperativos del medio ambiente. Y la hospitalidad, la ayuda mutua, la sinceridad y el carácter infantil de los hombres de la naturaleza, son virtudes en las que coinciden todos los científicos que les han estudiado. ¿Por qué han perdido los hombres civilizados todas estas características del comportamiento que podrían encerrarse en la palabra espontaneidad? ¿Por qué tienen que pensarse tantas veces las cosas antes de realizarlas? Seguramente porque llevamos mil años alejados de la naturaleza. Porque nuestras ansias infantiles de conocimiento, de contacto y de amor hacia los seres vivos han sido transformadas por una educación utilitaria en inclinaciones agresivas que llevan al hombre no a usar sino a abusar de su mundo"
"Yo te cantaré una canción hermano elefante. Yo pondré en tus oídos muertos el misterio de unas palabras que aprendí de un chamán de los pigmeos efé. Unas palabras que se han transmitido de hombre a hombre, de cazador a cazador, desde el principio de los tiempos. De todos los que han matado la carne respetando al espíritu. De la ética antigua de los cazadores que consideraban como el más imperdonable tabú matar más de lo que se podía comer. Escucha hermano elefante la canción del pigmeo.
¡Oh hermano elefante! Tú eres el más grande, el más hermoso y el más listo de todos los seres de la selva. Mi lanza se clavó en tu vientre. Ahora ya estás muerto. Pero yo no te tocaré. Mis mujeres y mis hijos y los hombres de mi pueblo van a comer tu carne para que no se pudra y se pierda"
"Animales salvajes" Félix R. de la Fuente
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5 Abril 2009
Mucho se ha dicho sobre la obra de Carlos Castaneda, él mismo fue un misterio. Se pone en tela de juicio si su obra es realmente producto de un estudio antropológico o simplemente ficción. Su primer libro- Las enseñanzas de Don Juan- comienza con un estudio sobre diferentes plantas psicotrópicas utilizadas por los chamanes yaquis. Plantas sagradas para ellos, con una verdadera personalidad propia para con quien las consumiera,no aptas para cualquiera pues el espíritu que alberga en la planta podría rechazar a su consumidor con terribles visiones o bien acogerlo y enseñarle la sabiduría. Muchos han quedado varados en ese aspecto de Castaneda con las drogas, considerándolo el inicio de una época "psicodélica". Lo cierto es que su obra va mucho más allá. Rompe con la realidad y nos invita a "abrirnos paso hacia el otro lado". De mano de las enseñanzas de Don Juan, brujo yaqui y más tarde de otro brujo , Don Genaro, Carlos un empedernido defensor orgulloso de su civilización amparada en los pilares de la lógica y la razón logrará llegar a ser "hombre de conocimiento" y descubrir el espíritu de todas las cosas... y llegar a contactar con ellas. Invito a que cada uno reflexione sobre las enseñanzas de Don Juan, en ellas palpita aun el espiritu primigenio de lo que nos rodea: un profundo respeto y veneración a la tierra, una ritualizada alteración de las percepciones: ver el otro lado con una profunda sabiduría. LA SABIDURIA DE PUEBLOS ANTIQUISIMOS.Aquí algunas de los mejores fragmentos que he recogido
Un aliado es un poder que un hombre puede traer a su vida para que lo ayude, le aconseje y le dé la fuerza necesaria para ejecutar acciones. Este aliado es necesario para engrandecer la vida de un hombre, guiar sus actos y fomentar su conocimiento. Un aliado es la ayuda indispensable para saber. Un aliado te hará ver y entender cosas que ningún ser humano podría jamás iluminarte".
Un hombre de conocimiento tenía un aliado. Un aliado es un poder que pretendía trascender el terreno de la realidad ordinaria. Tener un aliado implicaba poder. Un poder capaz de transportar a un hombre más allá de los límites de sí mismo.
"Todos los caminos son lo mismo, no llevan a ningún lado. Son caminos que van por el matorral. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo una pregunta: ¿tiene corazón ese camino? Si tiene, el camino es bueno, sino de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje, mientras lo sigas eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita".

Ser inaccesible no significa esconderse ni andar con secretos. Tampoco significa que no puedas tratar con la gente. Un cazador usa su mundo lo menos posible y con ternura. Un cazador tiene trato íntimo con su mundo y sin embargo es inaccesible para ese mismo mundo. Es inaccesible porque no exprime ni deforma su mundo. Lo toca levemente, se queda cuanto necesita quedarse y luego se aleja raudo, casi sin dejar señal alguna.
Un cazador no sólo debe conocer los hábitos de su presa. Tambiém debe saber que en esta tierra hay poderes que guían a los hombres y a los animales y a todo lo que vive. Para ti el mundo es extraño porque cuando no te aburre estás enemistado con él. Para mí el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, impenetrable: mi interés ha sido convencerte de que debes hacerte responsable por estar aquí en este maravilloso mundo, en este maravilloso desierto. Quise convencerte que debes aprender a hacer que cada acto cuente, pues vas a estar un rato corto, de hecho muy corto para presenciar todas las maravillas que existen. Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo y deja que tus actos sean tu última batalla sobre la tierra. Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hombre tímido.
Desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá. Y naturalmente no nos queda otro remedio que ver el mundo en la forma en que la gente nos ha dicho que es. Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es. En ese mundo hablan los coyotes y también los venados y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes. A lo mejor ahora ya sabes que el ver ocurre sólo cuando uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ayer creíste que el coyote te hablaba, alguien que ve sabe que creer eso es quedarse atorado en el mundo de los brujos. De la misma manera, no creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común. Sólo como guerrero se puede sobrevivir en el camino del conocimiento. Porque el arte del guerrero es equilibrar el terror de ser hombre con el prodigio de ser hombre.
Los cuatro enemigos que debe vencer un hombre de conocimiento son primero el miedo, segundo la claridad, tercero el poder, y por último la vejez.
Para vencer el miedo no se debe correr. Debe desafiarse.
A cambio de conquistar el miedo ha adquirido claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, un hombre conoce sus deseos y sabe cómo vencerlos. Se apurará cuando debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.
Para vencer el poder el hombre tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado no es nunca suyo en verdad.
Si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de conocimiento.

- En mi viaje a Ixtlán sólo encuentro viajeros fantasmas. Nunca llegaré a Ixtlán. (Don Genaro) No entendí a que se refería. Miré a Don Juan. (Carlos)
-Todos aquellos con los que Genaro se encuentra en su caminoa Ixtlán son nada más que seres efímeros. Tú por ejemplo. Eres un fantasma. Tus sentimientos y tu ansiedad son los de la gente. Por eso dice que sólo se encuentra viajeros fantasmas en su viaje a Ixtlán. (Don Juan)
De pronto me di cuenta de que el viaje de Don Genaro era una metáfora...
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5 Abril 2009
A continuación expondré la carta del jefe de la tribu Duwamish. Emotiva, narrada desde el fondo mismo del espíritu que nunca el humano debería haber perdido: el amor y el respeto por la Naturaleza. Esta impresionante carta a la que me he tomado el atrevimiento de resumir un poco la he ilustrado con hermosas fotos de paisajes y animales, ilustran a la perfección la magnitud, la divinidad que encierra toda la Creación en sí. Sus colores, sus tonos, sus juegos de luces, todo su esplendor, belleza y esa intrínseca perfección y orden. Difrutadla tanto como yo y os cale hondo para que nunca perdamos ese ESPIRITU. He aquí un breve resumen de la historia: El estado de Washington, al Noroeste de Estados Unidos, fue la patria de los Duwamish, un pueblo que -como todos los indios- se consideraba una parte de la Naturaleza, la respetaba y la veneraba, y desde generaciones vivía con ella en armonía.
En el año de 1855 el decimocuarto Presidente de los Estados Unidos, el demócrata Franklin Pierce, les propuso a los Duwamish (Suquamish)que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se fuesen a una reserva.
Los indios no entendieron esto. Cómo se podía comprar y vender la Tierra? A su parecer el hombre no puede poseer la Tierra, así como tampoco puede ser dueño del Cielo, del frescor del aire, del brillo del agua.
El Jefe Seattle, el Gran Jefe de los Duwamish, pronunció el siguiente discurso ante Isaac Stephens, gobernador del Territorio de Washington. Discurso cuya sabiduría, crítica y prudente esperanza, incluso hoy, casi 130 años después, nos asombra y admira. (Este documento se publicó, por primera vez, en 1887, tras 32 años de su pronunciamiento) "El gran Jefe de Washington nos envió un mensaje diciendo que deseaba comprar nuestra Tierra. El Gran Jefe también nos envió palabras de amistad y de buena voluntad. Es una señal amistosa por su parte, pues sabemos que no necesita nuestra amistad.
Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro del bosque, cada insecto que zumba es sagrado, para el pensar y el sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles, trae el recuerdo del Piel Roja.
Los muertos de los blancos olvidan la Tierra en que nacieron, cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta maravillosa Tierra, pues es la madre del Piel Roja. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las olorosas flores son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las rocosas alturas, las suaves praderas, el cuerpo ardoroso del potro y del hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y construye para él grandes pueblos. Él hace que vuestra gente cada vez sea más poderosa, día tras día. Pronto invadiréis la Tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, por una inesperada lluvia.
El agua cristalina, que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestra Tierra, habéis de saber que es sagrada, y que vuestros hijos aprendan que es sagrada, y que todos los pasajeros reflejos en las claras aguas son los acontecimientos y tradiciones que refiere mi pueblo.
El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, ellos apagan nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.
El Piel Roja siembre se ha apartado del exigente hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte de la Tierra, nos es sagrada.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de pensar. Para él una parte de la Tierra es igual a otra, pues él es un extraño que llega de noche y se apodera en la Tierra de lo que necesita.
La Tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado, cabalga de nuevo. Abandona la tumba de sus antepasados y no le importa. Él roba la Tierra de sus hijos, y no le importa nada. Él olvida las tumbas de sus padres, y los derechos de nacimiento de sus hijos. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar y arrebatar, y que se pueden vender, como ovejas o perlas brillantes. Hambriento, se tragará la tierra, y no dejará nada, sólo un desierto.
No sé, pero nuestra forma de ser, es diferente de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace daño a los ojos del Piel Roja. Quizá porque el Piel Roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos.

Pero quizá es porque yo sólo soy un salvaje, y no entiendo nada.
La charlatanería sólo daña a nuestros oídos. Qué es la vida si no se puede oír el grito solitario del pájaro chotacabras, o el croar de las ranas en el lago al anochecer? Yo soy un Piel Roja y no entiendo esto.
Pero si os vendemos nuestra Tierra no olvidéis que tenemos el aire en gran valor; que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibe el último hálito. Y el viento también insuflará a nuestros hijos la vida. Y si os vendiéramos nuestra Tierra, tendríais que cuidarla como un tesoro, como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre las flores de la pradera.
Yo soy un salvaje, y es así como entiendo las cosas. He visto mil bisontes putrefactos, abandonados por el hombre blanco. Los mataron desde un convoy que pasaba.
Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro que echa humo, es más poderoso que el búfalo, al que sólo matamos para conservar la vida.
Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu. Lo que les suceda a los animales, luego, también les sucede a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas.

Lo que le acaece a la Tierra también les acaece a los hijos de la Tierra. Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies tiene las cenizas de nuestros antepasados.
Para que respeten la Tierra, contadles que la Tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre.
Lo que le acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido.
Pero mi pueblo pregunta: qué es lo que quiere el hombre blanco? Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la Tierra, o la velocidad del antílope? Cómo vamos a venderos esas cosas y cómo vais a poder comprarlas? Es que, acaso, podréis hacer con la Tierra lo que queráis, sólo porque un Piel Roja firme un pedazo de papel y se lo dé al hombre blanco?
Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el brillo del agua, cómo vais a poder comprárnoslo? Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya habéis matado al último?
Consideraremos vuestra oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra Tierra. Pero nosotros somos unos salvajes.
El hombre blanco que va en pos de la posesión del poder, ya se cree que es Dios, al que le pertenece la Tierra. Cómo puede un hombre apoderarse de su madre?
También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando vuestro lecho y una noche moriréis en vuestra propia caída. Pero al desaparecer brillaréis por el fuego del poderoso Dios, que os trajo a esta Tierra, y que os destinó a dominar al Piel Roja en esta Tierra.
Pues, ante todo, nosotros estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.

Consideraremos vuestra oferta. Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá allí podamos acabar los pocos días que nos quedan viviendo a vuestra manera.
Cuando el último Piel Roja de esta Tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques.
Pues ellos amaban esta Tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra Tierra, amadla, como nosotros la hemos amado. Cuidad de ella, como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de esta Tierra tal como os la entregamos.
Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos, y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos,
que Dios es el mismo Dios.
Esta Tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común.
Quizá somos hermanos. Esperamos verlo.
servido por Valeria
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