Este precioso espacio verde, lo poco de monte que va quedando en la cada vez más urbanizada comunidad de Madrid, especialmente el municipio de Collado Villalba, es un monte típico mediterráneo: encinas, jaras, chopos, y fresnos, sabinas, enebros, acebos.... ¡Pensar que este tipo de bosque cubría casi toda la península! El terreno fue calificado en la década de los 90 como suelo urbanizable de uso residencial. Sin embargo, en el año 2001 se adquirió por el Ayuntamiento a fin de incorporarla como zona verde al municipio. Algo inusual pero agradecido, tremendamente agradecido.
"Déjame decirte cómo perdimos la tierra. No era nuestra tierra, como si nos perteneciera. Era la tierra donde cazábamos o donde nuestros ancestros estaban sepultados. Era la tierra que el Creador nos había dado. Era la tierra donde sucedían nuestras historias sagradas. Había lugares sagrados en ella. Nuestras ceremonias se realizaban aquí. Conocíamos a los animales. Ellos nos conocían a nosotros. Presenciamos el paso de las estaciones en esta tierra. Estaba viva, como nuestros abuelos. Éramos parte de ella. La tierra era parte de nosotros. Nosotros ni siquiera sabíamos lo que era ser propietarios de la tierra. Es como decir que eres propietario de tu abuela. Para nosotros, la tierra estaba viva. Mover una piedra significaba cambiarla. Matar a un animal era quitarle algo a ella. Tenía que haber respeto.
Nosotros no vimos respeto en esa gente. Ellos cortaban los árboles y dejaban a los animales en el lugar donde les disparaban. Hacían ruidos fuertes. Parecían salvajes. Su paso era pesado y hacían mucho ruido. Y luego esa gente nueva comenzó a pedirnos la tierra. Querían darnos dinero por la tierra. Nuestra gente no aceptó eso.
Entonces esa gente dijo que ya no pertenecíamos aquí. Que había un jefe en Washington, una ciudad muy lejana, y que la tierra era de él, y que él había dicho que esa gente podía vivir aquí y nosotros no.
Pensamos que estaban desquiciados. Esas personas cabalgaban por la tierra y colocaban una bandera, y luego decían que todo, desde donde habían empezado hasta donde ponían la bandera, les pertenecía. Eso es como si alguien disparara una flecha al cielo y dijera que todo el cielo hasta donde llegara la flecha le pertenecía. Nosotros pensamos que esa gente estaba loca. Ellos hablaban de propiedad. Nosotros hablábamos de la tierra.
Tu gente vino de Europa porque querían tener propiedades. Ellos habían trabajado para otras personas que les habían quitado sus propiedades y las cosas que cultivaban. Nunca habían tenido nada porque no tenían propiedades. Eso era lo que más deseaban tener.
Todos ellos pensaban que quien tuviera un pedazo de papel diciendo que era dueño de la tierra podría controlar todo lo que sucediera en ella. La gente vino aquí para conseguir propiedades. Nosotros no sabíamos esto. Ni siquiera sabíamos lo que significaba. Nosotros simplemente le pertenecíamos a la tierra. Ellos querían adueñarse de ella.
Su religión no vino de la tierra. Podían llevarla a todos lados con ustedes. Su religión estaba en una copa y un pedazo de pan que podían llevarse en una caja. Sus sacerdotes podían hacer sagrado cualquier lugar. Y no podían entender que lo que era sagrado para nosotros era el lugar donde estábamos, porque ahí era donde sucedían las cosas sagradas y donde los espíritus nos hablaban. Tu gente no sabía nada acerca de lo sagrado de la tierra. Ustedes estaban matando a todos los animales. El búfalo había desaparecido. Las aves habían desaparecido. Ustedes no nos permitían cazar. Nos daban mantas y whisky que enloquecía a nuestra gente. Nos pusieron en pequeños corrales de tierra que eran como pequeñas islas en su gran mar.
Lo peor es que ustedes nunca nos escucharon. Ustedes vinieron a nuestra tierra y nos la quitaron, y ni siquiera nos escucharon cuando les tratamos de explicar. Hicieron promesas y rompieron cada una de ellas. Nos mataron sin quitarnos la vida. Nos mataron al convertir nuestra tierra en pedazos de papel y sacos de harina y mantas, diciéndonos que eso era suficiente. Ustedes nos quitaron los lugares donde los espíritus nos hablaban y nos dieron sacos de harina.
Para nosotros la tierra estaba viva. Ella nos hablaba. Nosotros la llamábamos nuestra madre. Si ella estaba enojada con nosotros, no nos daba alimentos. Si nosotros no compartíamos con los demás, ella nos enviaba inviernos duros o plagas de insectos. Teníamos que hacer cosas buenas por ella y vivir de la manera que ella consideraba apropiada. Ella era la madre de todo lo que habitaba en ella, así que todos eran nuestros hermanos. Los osos, los árboles, las plantas, el búfalo. Todos eran nuestros hermanos y hermanas. Si no los tratábamos bien, nuestra madre se enojaba. Si los tratábamos con respeto y honor, ella se sentía orgullosa.
Para tu gente la tierra no estaba viva. Era algo así como un escenario donde podían construir cosas y hacer que sucedieran cosas. Veían al lodo y los árboles y el agua como cosas importantes, pero no como hermanos y hermanas. Esas cosas existían sólo para ayudar a los humanos a vivir.
Ustedes tomaron la tierra y la convirtieron en propiedades. Ahora nuestra madre está en silencio. Pero nosotros aún intentamos escuchar su voz".
Kent Nerbum - "Ni Lobo ni Perro. Por Senderos Olvidados con un Anciano Indio"
"No hay camino hacia la libertad.......La libertad es el camino."
Cinco siglos igual, interpretado por León Gieco y Andrés Giménez (cantante de "A.N.I.M.A.L" Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar), grupo argentino ya separado que recomiendo escuchar. Muy buenas letras y música.
Los chamanes: una mística recobrada. Entre este Mundo y el Otro.
Los chamanes, entre sus diversas funciones, desempeñan una muy especial: conducir las almas de los muertos...
Ellos son,probablemente, de los pocos guardianes que todavía quedan en nuestro mundo, relacionados con un conocimiento ancestral, llegado hasta nosotros desde las edades más remotas.
Mircea Eliade, en sus importantes trabajos llevados a cabo sobre ellos -de una manera muy particular en El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis- pone de relieve el papel de estos especialistas como expertos en la comunicación realizada entre los diversos planos que componen la realidad cultural de algunos pueblos, peyorativamente considerados como primitivos y radicalmente apartados de lo que hoy es el conjunto de nuestro mundo globalizado y masivamente tecnificado.
Así, Eliade nos dice que el chamán trata de reconstruir, mediante sus técnicas y sus conocimientos especializados, la situación que -según las tradiciones presentes en todas las culturas- poseía la humanidad en un tiempo mítico y ya irremediablemente perdido: aquél en el que los seres humanos estaban libres de la muerte y podían presentarse cara a cara ante los dioses y tratarlos con una familiaridad plena. La comunicación entre éste mundo nuestro y el mundo de los espíritus estaba asegurada entonces para todos los humanos y no restringida -como en el presente- a unos pocos elegidos. Además, en ese tiempo mítico, los hombres dominaban la lengua de los dioses, que es la misma que en otras tradiciones se conoce como lengua de los pájaros o lengua de los animales. Por otra parte, la armonía entre animales y humanos venía a ser total y completa, de manera que el conocimiento que los animales poseían y que representaba el saber encerrado en la propia naturaleza, era ampliamente compartido y disfrutado por nuestra especie.
Aquella situación se rompió con ese acontecimiento -universalmente recogido en casi todas las tradiciones y culturas- que se conoce como La Caída. El ser humano, a consecuencia de ello, fue expulsado del Paraíso, entregado a la muerte, al sufrimiento y al dolor del mundo. También a causa de esa catástrofe el hombre perdió su capacidad para conectar con los dioses y para entenderse con los demás integrantes de la Naturaleza mediante aquella lengua edénica, perdida ya para siempre, aunque conservada de manera fragmentaria e imperfecta por algunos especialistas como los chamanes. En las edades de ese Tiempo primordial que los chamanes tratan de reconstruir con sus prácticas, in illo témpore, cuando el Paraíso todavía estaba al alcance de nuestras manos, existían también una Montaña Sagrada, un Arbol, una Columna, es decir, unos Centros del Mundo, a través de los cuales estaba garantizada la unión entre el Cielo y la Tierra. Bastaba con escalar o trepar por ellos para alcanzar el Reino de los Dioses y hablar así con la Divinidad, poniéndose frente a ese poder de lo Numinoso cuya presencia y cuyo recuerdo ha fascinado tanto a los humanos que se ha conservado en innumerables leyendas, tradiciones y textos sagrados de todos los tiempos.
Los efectos de esa presencia del Hombre ante la Divinidad, es uno de los recuerdos primordiales más profundamente anclados en lo inconsciente colectivo de nuestra especie. Sin embargo, con la Caída, desapareció para siempre la conexión mantenida entre nuestro mundo y el mundo de los dioses. La montaña sagrada fue allanada por un terrible cataclismo, el Arbol del Mundo fue derribado por un acontecimiento cósmico y los vínculos tendidos hasta entonces entre ambos planos de la realidad, desaparecieron para siempre, mientras la Muerte se instalaba en el reino de los humanos. Después de eso, únicamente algunos privilegiados continuaron conservando el conocimiento necesario -transmitido de generación en generación y sólo entre iniciados- para realizar con éxito ese viaje fantástico, dirigido hacia el mundo de los dioses y de los espíritus.
El Chamán, con sus técnicas y conocimientos, continúa realizando todavía hoy ese desplazamiento cósmico. Probablemente lleva efectuándolo desde hace miles de años y conservando celosamente ese legado que constituye una parte fundamental del Saber humano. Para ello ha de ser capaz de alcanzar un estado alterado de conciencia que le permita conseguir el dominio, mediante el éxtasis, de la técnica del viaje al Más Allá, del desplazamiento hacia ese territorio incógnito acerca del cual nos hablan tantas historias antiguas y modernas, en el que no sólo residen los dioses, sino también los espíritus desencarnados, así como muchas otras entidades que pueblan, con sus recuerdos y testimonios, nuestras leyendas y tradiciones más comunes.
La galaxia espiral NGC 7217 se encuentra en la constelación de Pegaso y muestra una gran belleza. Presenta una estructura espiral rodeada por un anillo oscuro de polvo y una región exterior poblada por estrellas azules. En su centro es posible apreciar un bulbo de grandes dimensiones poblado de estrellas de mayor edad que las de sus brazos espirales. Estos brazos presentan filamentos y aunque parezca que se extienden lejos de la galaxia, se trata de una ilusión óptica probablemente causada por fenómenos de formación estelar inducida. Esta imagen fue obtenida con la cámara de foco primario del telescopio de 4,2 metros de diámetro William Herschel, del Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma. (Javier Méndez, Grupo de Telescopios Isaac Newton, La Palma).
Una región de las más hermosas
Esta imagen muestra una de las regiones más hermosas próximas al centro de la Vía Láctea. Más concretamente, los objetos que podemos ver son la nebulosa de la Laguna (abajo) y la de la Trífida (arriba). Esta fotografía fue obtenida con medios aficionados desde el Observatorio del Roque de los Muchachos. (J. M., Grupo de Telescopios Isaac Newton, La Palma).
La gran nebulosa de Orión
Uno de los lugares donde nacen estrellas más cercanos al Sistema Solar es la llamada Gran Nebulosa de Orión. Quizá este sea el objeto más atractivo y visitado por astrónomos aficionados en todo el mundo. La parte principal de la nebulosa se abre al observador como si fuera una rosa espacial que muestra su secreto interior. En él hay una barra de polvo que oculta una parte de estrellas recién nacidas que bañan con su luz los restos de la nebulosa de la que provienen. En realidad la Gran Nebulosa de Orión es sólo una pequeña parte de un complejo entramado de gas interestelar que cubre toda la constelación invernal de Orión. (Álex Mendiolagoitia).
La Laguna y la Trífida
En la galaxia que nos alberga constantemente van naciendo estrellas de bolsas de gas y polvo llamadas nebulosas. Dos de esos criaderos de estrellas han sido fotografiados desde Bonilla (Cuenca) por Julián Huertas y Álex Mendiolagoitia. En la parte izquierda de la imagen se puede apreciar una nebulosidad bicolor (azul y rojo-rosado), que recibe el nombre de Trifida debido a las tres bandas oscuras de polvo que la cruzan. En esta ocasión el polvo oscuro que aún no ha formado estrellas se entrepone al gas iluminado por estrellas recién nacidas de la nebulosa. En la parte derecha, un criadero estelar de similares características está formando desde hace unos millones de años un grupo de astros hermanos; tarea que tardará varios millones de años más en completar.
La nebulosa IC 1396B
Esta imagen muestra una región de la nebulosa IC 1396B en la constelación de Cefeo. Se aprecia un gran número de estructuras oscuras, como consecuencia de la presencia de moléculas del polvo, y otras brillantes, provenientes de la emisión de átomos de hidrógenos previamente ionizados por el intenso y energético flujo producido por las estrellas jóvenes que se encuentran en el interior de la nebulosa. Sin embargo, es necesario hacer notar que la mayoría de las estrellas que vemos en esta imagen se encuentran a diferentes distancias entre nuestro planeta y la nebulosa en cuestión. Esta imagen fue obtenida con la cámara de gran campo del telescopio de 2,5 metros de diámetro Isaac Newton que se encuentra en el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma. (Javier Méndez, Grupo de Telescopios Isaac Newton, La Palma).
Eclipses
El Sol, la Tierra y la Luna se alinean ocasionalmente para regalarnos el magnífico espectáculo celeste de los eclipses. En el caso de los eclipses de Luna, es nuestro satélite natural el que pasa por la sombra que arroja al espacio la Tierra. Los eclipses de Luna pueden ser parciales, si el satélite pasa sólo en parte por la sombra terrestre, o total, si la diosa de la noche se sumerge completamente en la umbra o penumbra de la Tierra. Dependiendo de la contaminación atmosférica terrestre, la Luna se tiñe de un rojo más oscuro o más claro. ¿Se imaginan estar en la superficie lunar y presenciar un eclipse de Tierra que todo lo baña de tonalidades rojizas? El pasado verano se pudo ver desde toda España un eclipse parcial de Luna que casi fue total. Esta fotografía, tomada con cámara réflex digital a través de un telescopio Megrez 80 desde Bonilla (Cuenca) por Álex Mendiolagoitia refleja el momento de máxima inmersión de la Luna en la sombra de la Tierra, quedando un pequeño margen blanquecino en la parte izquierda de la Luna. Eclipses como este ya le sirvieron hace 23 siglos a Artistóteles para sugerir que la Tierra era redonda y no, como se creía, un disco plano que flotaba sobre los océanos.
La cabeza de caballo
En las profundidades del espacio interestelar, a veces, los elementos extistentes entre las estrellas juegan de forma caprichosa, regalándonos sorprendentes figuras, como lo es la banda de polvo oscuro que se antepone a una nebulosa iluminada. La morfología de la nube oscura asemeja mucho a la figura del caballo de ajedrez, por lo que se la llama popularmente Cabeza de caballo. En la misma imagen, en su parte izquierda, otra nebulosa denominada La Llama ofrece otra combinación de nebulosa brillante y banda oscura de polvo antepuesta. Ambas nebulosas con sus respectivas bandas oscuras de frío polvo interestelar pertenecen al complejo ubicado en la constelación de Orión, a la que también pertenece la Gran Nebulosa de Orión. (Álex Mendiolagoitia)
La nebulosa Sharpless 2-188
La nebulosa Sharpless 2-188 presenta un interesante comportamiento dinámico. Su estrella central se encuentra a 850 años luz y se mueve a unos 125 kilómetros por segundo. La imagen muestra un arco brillante y filamentos en la dirección que la estrella se está moviendo, y estructuras espirales menos brillantes en la parte posterior. Éstas son consecuencia del rápido viaje que la estrella central está realizando a través del medio interestelar. Estas estructuras favorecen la mezcla de material interestelar y la formación posterior de estrellas. Esta imagen fue obtenida con la cámara de gran campo del telescopio de 2,5 metros de diámetro Isaac Newton que se encuentra en el observatorio del Roque de los Muchachos en la isla canaria de La Palma. (Javier Méndez, Grupo de Telescopios Isaac Newton, La Palma).
El hombre de la planificada, programada y limitada vida de la era tecnológica añora y necesita cada vez más lo que podríamos llamar sus biotopos ancestrales. Porque el paisaje tosco y monográfico de las ciudades, las confortables cárceles de asfalto, hierro, cemento y cristal, no se parece en nada a los amplios y salvajes horizontes donde evolucionó y prosperó-quién sabe si excesivamente- nuestra especie.
Como antítesis de la urbe monstruosa, como antídoto del ruido ensordecedor, como contrapunto a la atmósfera contaminada, el hombre procura huir a la naturaleza, pero sublima y quitaesencia toda la naturaleza en el bosque de hoja caediza. Pocos medios naturales habrán estimulado tanto el genio poético de la humanidad como los misteriosos y profundos bosques que cubren todavía en parte algunos de los países más civilizados. Indentificamos la primavera con el nacimiento de las hojas nuevas, unimos el verano al recuerdo de la sombra fresca de los olmos o los chopos, poetizamos el otoño con la policroma paleta del bosque vestido con sus galas doradas, ocres y bermejas. Y el invierno, el gélido invierno y sobrecogedor, está magníficamente representado por el árbol desnudo, azotado por el cierzo o envuelto en la niebla. La leña que crepita en las chimenneas de nuestros refugios invernales , recuerdo de aquella llama ancestral que iluminó el rostro de nuestros antepasados cuaternarios, sigue uniéndonos con irrompibles lazos al bosque de las hadas, de los gnomos, de los lobos y de los osos: al bosque de la libertad perdida.
La distribución de la masa forestal no quedan ya más que jirones, islas e islotes. La influencia del hombre en el bosque caducifolio ha sido tan tremenda como nefasta. En épocas todavía históricas el bosque cubría la mayor parte de Europa. Sus gigantescas hayas y robles daban cobijo a una fauna maravillosa que ha desaparecido con el medio que la soportaba. Vivían los bisontes, los uros, los ciervos, los jabalíes y los osos. En la selva impenetrable imperaban los bárbaros, los pueblos que para el culto romano no habían alcanzado los refinamientos de la civilización y resultaban, por tanto, indignos de toda consideranción.
Víctima seguramente,del choque entre dos culturas irreversibles y antagonistas, la paleolítica que se adapta al medio y la neolítica que lo modifica, el bosque se vio convertido en un enemigo del nuevo dominador del planeta. Y como por desgracia es más fácil destruir que comprender, el hombre del hacha y el arado, que hubiese podido servirse de los árboles de una manera racional, se limitó a hacerlos desaparecer.
La destrucción del tapiz forestal era en la Edad Media la gran obsesión de la época pues el bosque se identificaba con la barbarie que convenía hacer retroceder en beneficio de la civilización, representada por los cultivos y los biotopos humanizados.
Hoy el bosque ya no es la antítesis de la civilización, sino que para millones y millones de personas, se ha convertido en un antídoto
El título de esta entrada La llamada de la naturaleza viene por una sencilla razón. Mi admiración y respeto a la gente que un buen día sintió esa llamada y decididos por un impulso irrefrenable dejan su trabajo, su vida cómoda de la sociedad occidental y se adentran en lo más recóndito de la naturaleza, dando todo por una causa. En este caso hablaré de Dian Fossey que consagró su vida al estudio y conservación de los gorilas de montaña. Un ejemplo de lucha y esfuerzo. En 1967, abandona su vida en Estados Unidos y se instala en los Montes Virunga-último santuario natural de los gorilas de montaña. Única habitante angloparlante, acompañada por algunos hombres congoleños, se interna en la soledad, en los escarpados terrenos húmedos para llevar a cabo su meta. Cuado Dian llega en aquel enero de 1967 contabiliza apenas 200 gorilas. Aquí empieza su frenética y heroica lucha ante las adversidades de la naturaleza, pero también de otra mucho más dañina y eternamente sanguinaria: contra los cazadores furtivos que abundaban por la selva.
En su libro "Gorilas en la niebla", nos cuenta:
"Las exploraciones a través de los volcanes constituyeron una de mis más memorables experiencias de la selva: el acicate de la búsqueda, la emoción de encontrar un nuevo grupo de gorilas, la impresionante belleza de las montañas, así como el placer de construir un hogar con sólo una tienda y la benevolencia de la naturaleza".
El libro es realmente sobrecogedor, cargado de anécdotas, momentos sumamente tiernos, llenos de amor y dedicación pero también de momentos trágicos, tristes, crueles sobre todo cuando los cazadores furtivos entraban en acción: Digit, el gorila macho centinela del grupo 4 es asesinado por los furtivos y luego decapitado. Los estudiantes y Dian no dan crédito a lo que ven sus ojos cuando se encuentran con el cadáver: "Hay momentos en que no se pueden aceptar los hechos por miedo a destrozarse". Digit murió por defender a su familia. Los cazadores furtivos procuran llevarse a las crías para venderlas a zoológicos o a millonarios excéntricos. Lo cierto es que en esa captura, son muertos casi todos los miembros del grupo por defender a sus hijos. Los que sobreviven, quedan expuestos a luchas interinas de jerarquía en especial si el macho líder es abatido, que acaban en infanticidios, provocando así un caos interno dentro del colectivo familiar. Ningún grupo familiar de gorilas puede perdurar sin su jefe dorsicario.
El esfuerzo tuvo su recompensa. Dian consiguió ganar la confianza de los gorilas. Un buen día, entre los tantos de investigación a estos primates, Peanuts, un macho, toca la mano de Dian en muestra de amistad. Pero esta no sería la última toma de contacto con estos animales, vendrían muchísimas más:
"De repente oí un ruido a mi lado, en el follaje y al mirar vi la maravillosa y confiada cara de Macho, que de pie, me contamplaba. Había dejado el grupo para venir a verme. Al percibir la dulzura, la tranquilidad y la confianza reflejados en su rostro me abrumó la extraordinaria profundidad de nuestra compenetración. La intensidad de su gesto no se extinguirá jamás"
La investigación que había comenzado con sólo dos tiendas en 1967, se convierte en el Centro de Investigación de Karisoke. Dian agradece profundamente a los ayudantes africanos "Al igual que la selva será siempre mi verdadero hogar, estos hombres serán simpre mis verdaderos amigos". Sin embargo, otros colaboradores no recibieron los mismos elogios, sobre todo cuando de estudiantes se trataba ya que el esfuerzo físico y mental que requería el convivir en la selva, rompía sus resistencias.
La muerte de Digit tiene un impacto muy fuerte, sumado a que poco después los cazadores abatieron a dos gorilas más Macho y Uncle Bert. "Decidí crear un Fondo Digit para apoyar la conservación activa de los gorilas, no deseaba que Digit hubiera muerto en vano". El dinero se utilizaría sólo para ampliar las patrullas antifurtivos. Era una tarea sumamente ardua, sobre todo porque muchos de los cazadores estaban compinchados con guardas del bosque.
El trabajo de Dian, como su colega antecesor Schaller, nos muestra a estos animales no como nos lo habían representado en las producciones de Hollywood, irascibles y violentos sin sentido, sino como animales apacibles, dulces, inteligentes. Y dispuestos a tender una mano amiga aun a uno de sus grandes enemigos: el hombre. Aunque bien es cierto que en las luchas entre clanes pueden producirse infanticidios y se observa en las familias trifulcas como en cualquier familia humana, en los gorilas se aprecia una nobleza infinita. Estos primates, de la familia de los Póngidos- como los chimpancés- comparten grandes semejanzas con los hombres-Homínidos- sin embargo no es la primera famila antecesora de la segunda, son ramas completamente separadas.
Dian consagró su vida a la conservación de los gorilas y murió por la causa. En 1985 es asesinada brutalmente a machetazos en su pequeña cabaña en medio de de las montañas de Ruanda a manos de capos de las verdaderas mafias que organizaban las cacerías furtivas. Dian fue enterrada en el cementerio que ella misma había construido para los gorilas, donde también ya reposaban los restos de sus más queridos compañeros Digit, Macho y Uncle Bert.
"Cuando te das cuenta del valor de la vida, piensas menos en el pasado y te concentras en el futuro"
Este homenaje no podía faltar en mi pequeño santuario para mis ídolos. En tu honor Dian y el de esos hermosas criaturas de las montañas por las que diste la vida.
Bienvenidos a mi blog, mi nombre es Valeria y mi deseo de crear este pequeño espacio entre los millares y millares que pululan hoy día por la red, es difundir ideas, pensamientos, conocimientos y dar un toque de atención a los malos hábitos que nos están llevando a no vivir más que como autómatas en una sociedad cada vez más despótica y materialista. Quiero que este espacio sea un respiro de aire fresco-para mí y para quien disfrute visitándolo- que nos retrotraiga a un mundo más natural, más arraigado con la naturaleza y también con un pensamiento profundo, que nos movilice a salir del letargo y a luchar por nuestros sueños más altos hacia un crecimiento más espiritual, más natural, más humano, por una NUEVA CONCIENCIA. Invito a todos a participar en ella.